Hoy en día el fútbol se juega en todo el mundo, en todas las
latitudes y alturas inimaginables. La Liga mexicana no escapa a esa
diversidad de oportunidades para poderlo presenciar, ver y disfrutar. Y
en todo caso para quienes lo practican, requiere de una mayor exigencia
para quienes por primera vez tocan suelo azteca en alguno de los clubes
del máximo circuito.
A sus 2,680 metros sobre el
nivel del mar, Toluca es la plaza con mayor grado de elevación con
respecto al resto de las ciudades donde militan los otros 17 clubes que
conforman la Liga MX distribuidos en una geografía muy diversa.
En
la cercanía del comienzo del torneo Apertura 2013, los Diablos Rojos
han realizado nueve movimientos en sus filas donde destacan cuatro
extranjeros, dos de ellos tienen ya experiencia en el futbol local.
Hablamos de los paraguayos Paulo Da Silva y Édgar Benítez, el resto son
sus connacionales, Richard Ortiz (Olimpia) y Pablo Velázquez (Libertad),
que por primera vez aparecen en una diversidad de jugadores foráneos
que tomaran parte en su primera temporada de la Liga MX.
José
Cardozo, técnico del Toluca ha depositado su confianza en esta legión
de paraguayos, mismos que tendrán que adaptarse, especialmente Ortiz y
Velázquez, a las exigencia de un torneo que arranca este fin de semana.
ESPN.com
consultó a uno de los preparadores físicos con mayor éxito en México en
los últimos años, Daniel Ipata Sánchez, a fin de saber el proceso que
implica la adaptación o mejor dicho, la aclimatación, de un jugador
profesional a la exigencia de una liga como es la de México.
De entrada, Ipata Sánchez aseguró que lo primero es que el futbolista
cuente con "una condición física elevada" misma que corresponda al
sistema y estrategia del director técnico. "A cada forma de juego
corresponde una preparación física".
"De acuerdo a
eso se elabora una metodología" misma que debe tener una congruencia
entre cómo preparar un equipo para jugar y el modelo o sistema de juego a
seguir. Ésta tiene que tener un mayor énfasis especialmente en la
pretemporada la cual es la base de un equipo para encarar una temporada
regular de 23 partidos a disputarse en 4 meses y medio.
Paralelamente
se tiene que aprovechar, afianzar y sistematizar el sistema de juego
con las capacidades de los jugadores. En el caso de jugadores como Ortiz
y Velázquez que provienen de nivel del mar (43 metros sobre el nivel
del mar en Asunción) a un escenario como Toluca a 2,680 metros, el
trabajo de adaptación o aclimatación tiene que ser gradual.
Ambos
jugadores provienen de competencias no mayores a las cercanías con el
arranque del campeonato Apertura 2013. Lo importante aquí es el
acoplamiento a ese cambio de altura el cual tiene que ser trabajado de
forma sistematizada. Los cambios fisiológicos y problemas de salud que
pueden surgir al practicar fútbol en diferentes alturas son distintos
dependiendo de las condiciones físicas del jugador y las medidas que se
puedan tomar para prevenirlos algún efecto secundario.
"El
impacto de la altura se manifiesta al aspecto individual del jugador,
no todos responden de la misma manera. Si llegara a presentarse ese
impacto más que en otros, habría que hacer algunos ajustes especiales
sobre resistencia aeróbica y tolerancia de la resistencia anaeróbica de
juego para poder llegar al promedio del rendimiento del resto de sus
compañeros", asegura Ipata Sánchez.
Para quienes
viven a nivel del mar es sumamente riesgoso para su salud competir
durante 90 minutos en un campo de fútbol a una altitud superior a los 2
mil metros. Toluca se ubica dentro del estándar medio de entre los 2 mil
y 3 mil msnm.
Parte fundamental de esa
aclimatación son las evaluaciones físicas previas a un entrenamiento de
alto rendimiento. "Una es la aptitud del jugador para poder responder la
exigencia a nivel profesional y en segundo, el obtener datos del
jugador (problemas cardiovascular, respiratorio u orgánicos) a fin que
permitirán establecer una metodología de acuerdo a las capacidades
reales del jugador".
Tanto Richard como Pablo
aprobaron dichos exámenes médicos por lo que el primero ha trabajado
durante poco más de 3 semanas a esa adaptación y no ha tenido efectos
secundarios. Velázquez está por cumplir su segunda semana con un trabajo
específico y con pocos minutos en el campo de juego sin repercusión
alguna.
De acuerdo al preparador físico Daniel
Ipata, la preparación global (trabajo físico aeróbico y entrenamiento)
tienen que tener también un complemento como lo es el descanso
físico-mental y alimentación, a fin de que el rendimiento sea el óptimo.
A
partir de ello, el futbolista tendrá que sostener minutos en la cancha
de manera gradual. Insistiendo en que cada jugador responde de una forma
distinta, el ritmo de juego tiene que ser acorde al mismo
desenvolvimiento en la cancha
.
"Quienes llegan por primera vez al medio mexicano
lo fundamental es sumar minutos en el entendido de que el futbol no solo
es capacidad física si no global e integral en el cual lo técnico, lo
coordinativo, lo táctico, lo mental y lo físico, integran un todo. Aquí
no se descarta que el jugador pueda tener minutos de titular desde los
primeros partido", agrego Ipata.
Si el
entrenamiento previo a la alta competencia no es el correcto o el
jugador no responde de la misma manera que otros a esa adaptación a la
altura media o dramática (más de 3,000 metros sobre el nivel del mar),
las secuelas son diversas, aquí se le conoce como mal de montaña y los
síntomas son agudos: náuseas, vómitos, dolores fuertes de cabeza,
elevación de frecuencia cardiaca hasta llegar a cierto ahogo en el
rendimiento, y esto sucede "cuando el jugador llega con pocos plazos de
adaptación".
"Para quienes llegan del nivel del mar a
la altura, el plazo de adaptación previa es de hasta 8 semanas, en este
lapso estamos en condiciones de decir si el jugador ha llegado a buenos
niveles de adaptación y de ahí en adelante las respuestas, en todo
caso, serán positivas".
Con ellos estamos hablando
de que la adaptación plena de los nuevos refuerzos, en el caso de Ortiz,
se daría sin contratiempo alguno por ahí de la fecha 2 o 3, en tanto
que Pablo requerirá de dos fechas más para conocer su mejor aporte
futbolístico al equipo Toluca y su desempeño en el futbol mexicano.
El
jugar a una altura superior a los 2,500 metros tiene sus riesgos para
los equipos que visitan pero es una ventaja para los equipos que reciben
(si están adaptados). La respuesta en un juego donde lo grupal es
fundamental, apoyado por las capacidades individuales, tendrá sus
recompensas si el jugador se adapta gracias a los métodos empleados
previo a la alta competencia.
Fuente http://espndeportes.espn.go.com/news/story?id=1851077&s=mex&type=story
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